Capcom nos da una nueva oportunidad de disfrutar con el gran Resident Evil exclusivo de Gamecube, el único capítulo de la saga que permanecía hasta ahora solo para los poseedores de la anterior consola de Nintendo. Ahora, también en Wii.
“Zero” novedades
Tras la reedición hace unos meses bajo la denominación “Resident Evil Files” del remake de Resident Evil, aparecido por primera vez en la malograda Gamecube, le toca el turno ahora a Resident Evil 0 (también conocido como Resident Evil Zero), el que seguía siendo el capítulo exclusivo de Gamecube. Y es que, aunque el remake también lo era, en cierta forma no se trataba de un juego completamente nuevo. Es un buen remake, eso sí, pero no dejaba de ser, en esencia, el mismo juego que se pudo disfrutar hace ya bastantes años en la primera PlayStation, como primera entrega de esta popular saga.
Zero nació desde el principio como capítulo exclusivo realizado para una consola Nintendo, aunque no para Gamecube en el inicio de su desarrollo, sino para Nintendo 64, tras los buenos resultados cosechados por la conversión a la consola de de 64 bits de Nintendo de Resident Evil 2. Una conversión bastante costosa dado lo difícil que fue meter el contenido de 2 CD de la versión de PlayStation en un cartucho de tan solo 64MB de capacidad. Algo que se logró satisfactoriamente, y que para aprovechar las herramientas utilizadas, se pensó en realizar un nuevo capítulo de la saga en exclusiva para Nintendo 64, una precuela que contase los hechos acontecidos antes de la primera entrega de la saga creación de Shinji Mikami.
Sin embargo, con la consola demasiado próxima a su muerte, se decidió traspasar el desarrollo a la siguiente consola de Nintendo, Gamecube, conservando la historia y el desarrollo de la aventura, pero mejorando enormemente la calidad gráfica. El resultado es el Resident Evil Zero tal y como lo conocemos, y que llega ahora casi sin cambios a Wii en esta reedición.
Historia
La historia de Resident Evil 0 nos cuenta los acontecimientos que ocurren un día antes de los del primer Resident Evil. El equipo Bravo de las fuerzas especiales S.T.A.R.S., entre los que se encuentra la novata Rebecca Chambers, se dirige a las montañas Arklay, cuando se ven obligados a realizar un aterrizaje de emergencia debido a una tormenta. El equipo se divide, y Rebecca descubre un tren que está misteriosamente detenido. En su interior, descubre zombis y cosas peores arrastrándose por sus vagones, y a Billy Coen, un ex teniente de los marines fugado, acusado de una serie de terribles asesinatos. Pese a la desconfianza inicial, se verán obligados a cooperar, cuando quedan atrapados en el interior del tren, que se pone en marcha y se dirige a una de las instalaciones de Umbrella, en donde descubriremos algunos personajes y sucesos que tratarán de aclararnos un poco la historia de la saga.
Jugabilidad
Al igual que pasó con la reedición de Resident Evil Remake, Zero permanece prácticamente invariable respecto al título original. Hay algunos aspectos, que ya parecían anticuados hace años, que se mantienen. Es el caso del control, que, salvo porque tenemos la posibilidad de jugar con el Wiimote, permanece invariable. Y con usar el Wiimote, no nos referimos a que use alguna de sus características especiales, como el sensor de movimiento, sino que, simplemente, podremos controlar el juego tanto con el Wiimote solo en horizontal, como con Nunchuk, en ausencia del mando de Gamecube, que también podremos usar si disponemos de uno, así como el mando clásico.
Es decir, que no será por mandos que podremos usar para controlar a nuestros personajes. Sin embargo, lo que debería haberse mejorado sigue invariable: un control arcaico, que ya resultaba malo cuando salió el juego en 2002. Por lo que hoy día, y con la oportunidad que da una reedición como esta de haberse mejorado, permanece igual. De esta forma, tenemos que seguir controlando a los personajes, no siendo el movimiento respecto a la cámara, que habría sido lo natural, sino que siguen moviéndose girando sobre su propio eje, de forma que para dirigirlos tendremos que “girarlos” hacia donde queremos que se muevan, un control más propio de un juego de carreras que de una aventura. Es un tipo de control que se perdonaba en Alone in the Dark, inaugurador de este tipo de “survival horror”, e incluso en los primeros Resident Evil (que al fin y al cabo, aunque buenos, no hacían más que copiar la fórmula del juego de Infogrames), pero que hoy día no tiene razón de ser, y resulta demasiado incómodo y ortopédico como para permitirnos disfrutar plenamente de la aventura.
El planteamiento del desarrollo también es clásico de estos juegos. Tenemos una serie de localizaciones que tendremos que recorrer, explorando estancias en un desarrollo un tanto intrincado y resolviendo sencillos puzzles, como aquellos que nos permiten acceder a nuevas estancias buscando la llave adecuada o el objeto necesario para realizar alguna acción. Estos puzzles a veces denotan estar metido un poco con calzador, pero ayudan a dar algo de variedad al desarrollo.
Lo que sí se puede hacer bastante pesado son las extrañas limitaciones impuestas tanto en el sistema de guardado, limitado al número de cintas de máquina de escribir que encontremos, y que tratan de dar tensión de forma demasiado artificial; y el escaso inventario que tenemos disponible, lo que nos hará en más de una ocasión retroceder a por ese objeto que necesitamos pero que no nos cabía. E ir de aquí para allá no es precisamente cómodo en este título, dado que tendremos que tragarnos la animación de la apertura de la puerta o subida de escaleras cada vez que queramos acceder a una estancia. Además, los cambios de cámara sufren de una pequeña carga del escenario que no estaba presente en la versión original de Gamecube.
Por supuesto, qué sería de todo survival horror si un buen puñado de criaturas monstruosas con el objetivo de matarnos al primer descuido. En este caso, además de los clásicos zombis, hay toda una fauna mutante dispuesta a que no descubramos los secretos que esconde la corporación Umbrella. Ciempiés, escorpiones, gusanos, insectos, y toda una ristra de animales de tamaño desproporcionado con los que tendremos que acabar. Y para acabar con ellas, tendremos un arsenal de armas con las que defendernos, como pistolas, escopetas, rifles, etc. Sigue siendo muy efectivo, y recomendable, apuntar a la cabeza de un zombi para acabar más rápido con él, y además, asegurarnos de que no se vuelve a levantar. |